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In the last decade, rock’n’roll has seen more than its fair share of false prophets.Yet anyone who has heard Jim James talk evangelically of the redemptive power of reverb, or had the good fortune to witness Louisville’s My Morning Jacket in mid-flight, will know that this is a group capable of finally cracking the Da Vinci code pursued by everyone from Bono to Bobby Gillespie to Jason Pierce: spiritual communion and guitar-led incandescence in one hairy package. All of which made the shock departure of MMJ’s lead guitarist Johnny Quaid and keyboardist Danny Cash in 2003 so devastating, and this triumphant resurrection so exhilarating.

If 1999’s Tennessee Fire and 2001’s At Dawn served as natural markers for the sprawling echo-chamber epics of 2003’s It Still Moves, Z is an abrupt volte-face. Gone are the week-long jams, in their place a previously well-hidden pop sensibility. James has talked before of his desire to harness the unifying dancefloor appeal of hip-hop to make ‘sad, mysterious dance music’ and, incredibly, with Z he’s pulled it off.

“Gideon” tackles the thorny subject of faith in the 21st century (“Religon should appeal to the hearts of the young/Who are you/ What have you become?”). “Lay Low” is an exquisite six-minute concession to guitar soloing, whilst when James barks “I hope I didn’t wait too long!” in country-soul stomper “Anytime”, the despair is as red-raw as Nirvana.

Throughout James sings like a schizophrenic angel, pinballing between Jeff Buckley-esque falsetto (“Dondante”), Ferry-esque drawl (“What A Wonderful Man”) and his trademark warble, reaching a peak on Clash-like skank “Off The Record” when he addresses the dark days behind him and bawls: “You got to know that we will change/ But keep it off the record!” After which the song melts into a sublime Floyd-like dreamscape warmed to perfection by – who else? - veteran Brit producer John Leckie.

Sadly, in a world where corporate strategies dictate global success, this gothic fusion of rock, funk, country and soul may well remain on the margins. But if you felt there was something missing at the end of X&Y, then you’ll find it in Z.

PAUL MOODY

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User reviewsSubmit your reviewAverage user rating5 stars
Samuel Benito
Spain
 
La vida es Bella

El mejor regalo para estas navidades. Bendecido queda el año con Z y unos My Morning Jacket pletóricos y exuberantes.
Sin intención de buscar etiquetas o términos que encierren una serie de grupos enmarcados dentro de una época, resulta a simple vista lógico señalar el curioso énfasis que últimamente están poniendo diversos grupos a la hora de enfatizar la belleza como vía de expresión musical; una belleza desnuda delicadamente llevada a cabo por detalladas melodías que nadan entre el dream-pop/rock y la psicodelia, expandiéndose voluptuosamente; véase en el caso de los referenciales Mercury Rev y su gran Desert´s songs en los 90, o ya en siglo XXI la excelente forma de unos Flaming Lips con sus dos últimos álbumes, sonido éste bastante cercano al mostrado por My Morning Jacket en algunos de sus últimos temas. También se podría añadir a este pequeño (e imaginario) movimiento a los Arcade Fire más detallistas y melodiosos, o incluso la única y minuciosa armonía de Antony & the Johnsons.
Porque lo que han conseguido los My Morning Jacket de Z es uno de los álbumes más evocadores de los últimos años. Siguiendo un poco la estela de los Pink Floyd setenteros, el slow-core más melodioso de Galaxie 500, las atmósferas preciosistas de Spacemen 3 y My bloody Valentine junto con este mencionado dream-pop/rock de los Mercury Rev y Flaming lips, tenemos ante nosotros uno de los seguros discos del año. Esas remarcadas atmósferas y melodías tan delicadamente desarrolladas se muestran tanto a través de la evocadora y ensoñadora voz de Jim James como con los punteos espaciales y envolventes de las guitarras, como demuestra “Wordless Chorus”, a ritmo del recién estrenado teclista Bo Koster. Otro claro ejemplo es uno de los posibles hits, “Gideon”, el cual deja claro que no sólo saben realizar discursos melosos y flotantes, sino que también saben rugir con feroces riffs distorsionados que concuerdan a la perfección con la melodía del grupo. Se deja notar también esa "educación" rockera de los de Louisville, desde el Elton John de los 70´s en temas como “Anytime” o la genial “Lay Low”, con cierto color a The Band. Pero por lo que logran esa magnificencia es por el clásico método de guardar las viejas raíces rockeras y germinarlas con un toque contemporáneo y auténtico, algo que logran con rotundidad; como se entrevé en esa mezcla entre el mar experimental pinkfloydiano y las melodías atmosféricas de Flaming Lips en “Into the woods”. También hay hueco para ese toque reggae de “Off the record”, con un final que se diluye en un océano instrumental cargado de misticismo; o el melodramático final de “Dondante”, último tema del disco, donde se distinguen similitudes vocales entre Jim James y Thom Yorke; y donde discurren esos punteos delicadamente sumergidos en el océano mediático que proponen My Morning Jacket, explosionando posteriormente en sufridos riffs guitarreros. Una propuesta singular que te atrae y te hunde en su mar atmosférico. Gran disco.